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Cultura y liderazgo Ágil

La Agilidad es una filosofía que se pone en práctica a través de diversas metodologías y marcos de trabajo. Su aplicación se ha extendido más allá del ámbito del desarrollo de software, y en la actualidad es habitual escuchar hablar de Agilidad a nivel de negocio. La Agilidad a cualquier nivel, requiere de líderes Ágiles y de un cambio cultural. Para muchos, evolucionar hacia la Agilidad es la única opción de supervivencia de las organizaciones, pues si o si las organizaciones necesitan centrarse en la entrega continua de valor al cliente.

Cultura y liderazgo Ágil: Introducción

La filosofía ágil se ha extendido rápidamente desde su formalización en el 2001 a través del Manifiesto por el Desarrollo Ágil de Software. Según el informe Pulse of Professión (2017), elaborado por el PMI, un 71% de las organizaciones que habían participado en la encuesta, utilizan enfoques ágiles para sus proyectos a veces a menudo o siempre. Una cifra que claramente transmite el valor de este enfoque.

Aun así, la Agilidad no garantiza necesariamente el éxito. En algunas áreas de trabajo, este sistema simplemente no es posible o conveniente; en otros, la Agilidad es la clave que abrirá muchas puertas. Por otro lado, no es menos ciertos que es habitual que los proyectos Ágiles coexistan con otros proyectos gestionados con enfoques más tradicionales, como el modelo en cascada dando lugar a sistemas híbridos de gestión, que conllevan sus propias complicaciones. El informe de KPMG, Agile Project Delivery (2017), señala que un 85% en los próximos años la mayoría de las organizaciones operarán en un entorno híbrido.

Aún más, los potenciales beneficios que pueden alcanzarse con la Agilidad, flexibilidad y adaptación, implican costos tanto en términos de cambio cultural como de implementación, que las empresas deben considerar cuidadosamente antes de dar el paso.

Iniciar el camino de la Agilidad requiere contar con las personas, los procesos y las tecnologías adecuadas, así como identificar aquellas oportunidades donde tiene sentido implementar la Agilidad. La Agilidad no es una “bala de plata”, y requiere una evaluación de aquellas áreas en las que podría funcionar mejor, y un plan que luego guiará la transición. La cultura y el liderazgo son sin duda factores clave a considerar a la hora de plantear la evolución hacia la Agilidad.

El reto cultural de la Agilidad

Uno de los principales factores a considerar al incorporar la filosofía Ágil a una organización, es el cambio cultural que requiere esta nueva forma de trabajar. La mentalidad que requiere un enfoque de trabajo Ágil (mentalidad Ágil), es incompatible con las estructuras tradicionales, habitualmente jerárquicas y verticales, o basadas en silos funcionales. Cada silo cuenta con su propios estructura organizativa, y responde a unos intereses y objetivos propios.

Es habitual qué a la hora de plantear la evolución hacia la Agilidad, las empresas y los equipos se centren en los aspectos formales. Procesos, eventos, herramientas y la creación de equipos de desarrollo independientes, suelen centrar la atención y se interpretan como muestras de evolución. En parte es correcto, porque es necesario conocer y comprender la Agilidad y aplicarla a través de sus diferentes métodos y marcos de trabajo, pero no es suficiente. A menudo también se olvida la «parte blanda» sobre las personas, sus valores, principios y la cultura organizacional.

Cuando se implementa prácticas Ágiles, generalmente se busca una solución inmediata para resolver un problema concreto. Pero para hacer esto de manera efectiva y desarrollar una solución que persista en el tiempo es necesario, en primer lugar, comprender la cultura para luego construir un sistema que perdure. En el segundo caso, el «ser» se desliza hacia el lado de «hacer» de las cosas.

Hacer y Ser Ágiles no es lo mismo

Doing Agile, hacer Agilidad, se centra en poner en marcha las prácticas Ágiles. En el uso de iteraciones, historias de usuarios, y otras muchas técnicas y artefactos Ágiles. Ciertamente hacer las cosas de manera Ágil implica beneficios porque se trata de hacer el trabajo de manera sistemática. Sin embargo, Ser Ágiles, Being Agile, trata sobre “quiénes somos” y sobre seguir unos principios y valores con plena consciencia. Tiene que ver con la cultura organizacional y la mentalidad del equipo, y con cómo nos percibimos, cómo nos relacionamos, qué valoramos y cómo nos comportamos.

Como cualquier transformación cultural importante en una organización, iniciar el camino en la Agilidad requiere del apoyo de los niveles superiores de la organización. Su implicación es fundamental para genera el entorno de trabajo necesario. Al respecto, son varios los estudios que atribuyen como principal causa de las implementaciones Ágiles fallidas el choque entre la cultura de la empresa y la filosofía Ágil, y la falta de implicación y soporte por parte de los directivos.

En este aspecto destaca el informe elaborado anualmente por Version One, 13th Annual State of Agile Report (2019), que señala los principales desafíos experimentados a la hora de adoptar y escalar la Agilidad. Entre los desafíos identificados destacan en los tres primeros lugares: 1) Una cultura organizacional en desacuerdo con los valores Ágiles, 2) Resistencia general d de la roganización al cambio, y 3) Inadecuada gestión de manejo de apoyo y patrocinio.

Liderazgo Ágil

Las organizaciones Ágiles han evolucionado a partir de organizaciones tradicionales ante la necesidad de prosperar en un entorno impredecible y que cambian rápidamente. Las organizaciones Ágiles son organizaciones estables y dinámicas. Se centran en los clientes, fluyen con los cambios del entorno, son abiertas, inclusivos y no jerárquicos; están en constante evolución y abrazan la incertidumbre y la ambigüedad. El éxito de las organizaciones Ágiles está en la creencia que están mucho mejor equipadas para afrontar el futuro que las tradicionales.

Sin embargo, datos de diferentes estudios y encuestas de Deloitte y McKinsey muestran que, mientras que más del 90% de los altos ejecutivos conciben el ser Ágiles como algo altamente prioritario, pero menos del 10% de las empresas a día de hoy se consideran “muy ágiles”.

Este nuevo tipo de organización Ágil requiere un tipo de liderazgo fundamentalmente diferente. Al respecto, son muchos las investigaciones y estudios recientes que confirman que el liderazgo y la forma en que el liderazgo da forma a la cultura de las empresas son las mayores barreras para su transformación Ágil. En la misma medida, también el liderazgo y la cultura, son fundamentales para facilitar las transformaciones Ágiles exitosas.

Cualquier organización que aspire a una transformación Ágil exitosa, según indca un reciente estudio de McKinsey, debe comenzar extendiendo y trascendiendo las competencias que hicieron que sus líderes tuvieran éxito en el pasado. Al respecto, los líderes necesitan tres nuevos conjuntos de capacidades, y para ello es necesario: 

 

  • Primero, una transformación personal para desarrollar nuevas mentalidades y comportamientos personales.
  • Segundo, transformar a los equipos para desarrollar nuevas formas de trabajo
  • Tercero, desarrollar las capacidades para transformar la organización mediante la creación de agilidad en el diseño y la cultura de toda la empresa.

La transformación hacia el liderazgo Ágil

Hay tres cambios de mentalidad fundamentales que necesariamente deben tener los nuevos líderes Ágiles para fomentar la innovación, la colaboración y creación de valor, que forman el corazón de la cultura Ágil:

human-resources-1Para fomentar la innovación: de la certeza al descubrimiento.  Los y las líderes deben sustituir la mentalidad reactiva de certeza y la necesidad de tener el control y replicar el pasado, a una mentalidad creativa de descubrimiento. Implica buscar diversidad de pensamiento, fomentar la colisión creativa, aceptar el riesgo y experimentar.

human-resources-1Para fomentar la colaboración: de la autoridad a la asociación. El diseño tradicional de la organización tiende a jerarquías aisladas basadas en una mentalidad de autoridad. La relación entre líderes y equipos es de superior a subordinada. Diseñadas para la colaboración, las organizaciones ágiles emplean redes de equipos autónomos. Esto requiere una mentalidad creativa de asociación, que se gestiona en base a un acuerdo basado en la libertad, la confianza y la responsabilidad.

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Para fomentar la creación de valor: de la escasez a la abundancia. En mercados estables, las compañías maximizan sus acciones a expensas de otros. Este enfoque de ganar-perder refleja una mentalidad de escasez, basada en el supuesto de oportunidades y recursos limitados. Sin embargo, los mercados de hoy evolucionan continua y rápidamente. Para entregar resultados, los líderes deben ver los mercados con una mentalidad creativa de abundancia, que reconoce los recursos ilimitados y el potencial disponible para sus organizaciones y permite centrarse en el cliente, el espíritu empresarial, la inclusión y la creación

 

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