Gestión de la innovación

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En la práctica gestionar la innovación implica todo el proceso necesario para crear e introducir novedades y desarrollar un negocio. Este proceso incluye: presentar, desarrollar, priorizar e implementar ideas, así como ponerlas en práctica, por ejemplo, lanzando nuevos productos, o introduciendo nuevos procesos internos.

Al hablar de innovación es necesario considerar que prácticamente existe una infinita variedad de diferentes tipos de innovaciones. Y esa, es la causa principal de muchos de los desacuerdos relacionados con la gestión de la innovación: a menudo se utiliza el término genérico innovación, cuando realmente se refieren a un pequeño subconjunto de innovación.

Así pues, antes de profundizar sobre la gestión de la innovación y los detalles sobre los diferentes tipos de innovaciones, es aconsejable comprender el panorama general.

Cuatro aspectos clave para la gestión de la innovación

Prácticamente cualquier nuevo cambio o desarrollo que se produce en una organización puede considerarse como innovación. Ello, contribuye aún más a complicar el significado de gestión de la innovación en la práctica.

No hay una única forma de abordar la gestión de la innovación. El enfoque que planteamos parte de desglosar y analizar por separado cada uno de los cuatro aspectos que consideramos fundamentales para la innovación: capacidades, estructura, estrategia y cultura. El siguiente diagrama muestra esos cuatro aspectos.

Capacidades

Capacidades se refiere a las diferentes habilidades y recursos que tiene la organización para crear y gestionar la innovación.

Las capacidades giran principalmente en torno a las personas, ya que la innovación depende en gran medida de las capacidades de los individuos y de los equipos. Se refiere ante todo a las habilidades, ideas únicas, conocimientos y habilidades de las personas que trabajan para la organización. Sin embargo, también incluye otros aspectos como la información, y el conocimiento tácito de la organización, otros recursos o el capital financiero disponible, todo lo cual es necesario para crear innovación.

Estructura

La diferencia entre estructuras y capacidades es que las estructuras permiten el uso efectivo de las capacidades.

En la práctica, el concepto estructuras hace referencia a la estructura organizativa, los procesos y la infraestructura de la organización. Si la estructura es la adecuada, puede funcionar como un multiplicador de fuerza que permite a la organización operar e innovar de manera mucho más efectiva.

Por ejemplo, sin los canales de comunicación correctos, los procesos correctos para tomar decisiones y la infraestructura adecuada para implementar las ideas, muy pocas ideas verían la luz. Aquí es donde los métodos, los procesos o las soluciones informáticas para gestionar la innovación, pueden llegar a marcar la diferencia.

Al respecto, la estructura organizativa es clave. Si cada nueva iniciativa innovadora se ve obligada a pasar por la misma cadena de mando y los mismos procesos que ya existen en la organización para el resto de propuestas, es muy probable que muchas innovaciones se pierdan por el camino.

Los equipos que trabajan en innovación deben ser capaces de moverse rápidamente y adaptarse a su entorno, así como tomar decisiones independientes de las formas tradicionales de hacer las cosas en la organización. Así pues, no debería tratar de forzarse las mismas reglas y procesos para todo. Las economías de escala, simplemente no funciona cuando se trata de innovación.

Gestión Ágil de la innovación – Agile Innovation Management

El pensamiento lean es la base del modelo lean startup desarrollado por Eric Reis. El modelo se ha aplicado con éxito a la gestión de la innovación con el objetivo de crear innovación con la menor inversión posible. ¿Cómo se logra? Reemplazando la planificación a largo plazo con un enfoque de aprendizaje práctico que se centra en probar hipótesis y el feedback continuo de los clientes. Saber más sobre gestión Ágil de la Innovación.

Uno de los enfoques más populares para generar una organización más innovadora es evolucionar hacia la conocida cómo organización ambidiestra. Simplemente significa que la organización está estructurada de una manera que permite a los nuevos negocios ser independientes de los modelos preexistentes.

    Cultura

    Si la estructura contribuye al uso efectivo de las capacidades, la cultura es lo que permite a la organización adquirir las capacidades relacionadas con las personas. Con el tipo de cultura adecuado, que se podría definir como pro-innovación, es mucho más probable que la organización pueda reclutar y mantener a las personas adecuadas en la organización.

    Una pro-innovación alienta el tipo correcto de comportamiento y desalienta al tipo incorrecto. Algunos de los rasgos comúnmente aceptados que definen una cultura innovadora, son:

    • Hacer hincapié en la necesidad de pensar siempre en formas de mejorar
    • Valorar la velocidad, el aprendizaje y los experimentos.
    • Considerar el fracaso como una parte normal del proceso para crear algo nuevo
    • Autogestión y responsabilidad; la dirección se realiza a través de la visión y la cultura, en lugar de a través de un sistema rígido y jerárquico (ordeno y mando).

    Estructura

    El cuarto y último elemento, aunque no por ello menos importante, es la estrategia. La estrategia es, simplemente, el plan que tiene la organización para lograr el éxito a largo plazo.

    La estrategia consiste en hacer una elección deliberada entre una serie de opciones factibles para tener la mejor oportunidad de «ganar». Esta elección, obviamente, no debería estar separada de la ejecución. Y aunque el vínculo entre innovación y estrategia es un tema bastante extenso, en esencia puede decirse que la innovación es uno de los medios para lograr sus objetivos estratégicos.

    Así pues, las actividades de innovación deben estar alineadas con la estrategia de la organización. A nivel práctico implica que aunque es necesario que la organización otorgue la libertad suficiente para innovar, también debe tener en cuenta ciertas restricciones prácticas, definidas en base al enfoque estratégico, los recursos disponibles y las propias capacidades.

    Capacidad, estructura, estrategia y cultura son los cuatro elementos a que determinan la capacidad de cualquier organización para innovar y gestionar la innovación. Para realizar una gestión eficaz de la innovación es fundamental comprender tanto la visión global, como cada uno de los elementos individuales que componen el modelo.

    Conceptos y modelos para gestionar la innovación

    Existen diferentes modelos en el ámbito de la gestión de la innovación. Si bien ninguno tiene la capacidad para captar en su totalidad la esencia de la innovación, cada uno contribuye de manera interesante. No se trata de realizar un análisis detallado de todos y cada uno de los modelos existente, pero si poner de poner atención sobre aquellas teorías, modelos y conceptos más ámpliamente aceptados.

    Matriz de innovación

    Existen tantas formas de clasificar la innovación, como autores escriben sobre el tema.  Al respecto, es probable que hayas escuchado conceptos como: innovación disruptiva, innovación incremental, innovación radical e innovación sostenible. Esta clasificación responde a una clasificación realizada en base a dos dimensiones: la tecnología que utiliza y el mercado en el que opera.

    • Incremental: se refiere a mejoras graduales continuas en productos y servicios existentes.
    • Radical: implica un avance tecnológico que transforma la industria, y a menudo crea un nuevo mercado.
    • Sostenible: conlleva una mejora significativa en un producto que permita mantener la posición en un mercado existente
    • Disruptiva: se refiere a tecnología o nuevo modelo de negocio que interrumpe el mercado existente.

    Tipos de innovación

    Innovación incremental. Se produce cuándo se crea valor sobre un producto que ya existe, añadiéndole nuevas mejoras. El proceso de innovación comienza sobre una base conceptual. A partir de aquí se realizan una serie de procesos creativos enfocados a conseguir unos fines determinados. La Tecnología juega un rol muy importante en la innovación incremental, ya que es una forma y/o fuente habitual de agregar valor a productos o servicios existente. Los automóviles, los teléfonos, las impresoras o la radio, son ejemplos de innovación incremental.

    Innovación disruptiva. La innovación disruptiva es un concepto introducido por el profesor, académico y consultor de negocios Clayton Christensen, primero en un artículo de HBR y luego en su libro llamado El dilema del innovador (Innovator’s Dilemma). Se produce cuando aparece en el mercado una innovación que transforma por completo una industria y genera otra totalmente nueva a través de una propuesta de valor alternativa bien diferenciada.

    Aunque lo más común es que aparezca en el ámbito tecnológico, no siempre tiene que ser así. Los ordenadores personales o los teléfonos portátiles son ejemplos clásicos de innovación disruptiva. Un ejemplo más reciente con el que prácticamente todos estamos familiarizados es Netflix.

    VIDEO: https://www.youtube.com/watch?v=mbPiAzzGap0

    Innovación sostenible. Es lo opuesto a la innovación disruptiva; en lugar de crear nuevas redes de valor, mejora y aumenta las existentes al satisfacer las necesidades de un cliente. Al igual que la innovación incremental, con la innovación sostenible el rendimiento del producto o servicio mejora ligeramente con cada iteración, lo que reduce los defectos. La nueva versión mejorada del producto puede ser más costosa y tener márgenes más altos que la anterior si se dirige a clientes más exigentes y de alta gama con un mejor rendimiento que el que estaba disponible anteriormente.

    La innovación sostenible es una estrategia que permite continuar creciendo lentamente en el mercado, al hacer un mejor producto que se puede vender por mayores márgenes de beneficio a los mejores clientes. Un ejemplo de una innovación una vez disruptiva, y actualmente totalmente sostenible, es el iPhone o de manera genérica, los teléfonos inteligentes.

    Innovación Radical. La innovación radical tiene características similares a la innovación disruptiva, pero es diferente dado que implica utilizar simultáneamente tecnología revolucionaria y un nuevo modelo de negocio. Este tipo de innovación resuelve problemas globales y aborda las necesidades de formas completamente nuevas a lo acostumbrado. Incluso proporciona soluciones a necesidades y problemas que no sabíamos que teníamos, transformando completamente el mercado, o incluso toda la economía.

    Debido a que la innovación radical es tan diferente de lo que la gente está acostumbrada, al principio generalmente enfrenta una resistencia significativa. Estos tipos de innovación generalmente requieren mucho tiempo y desarrollo tecnológico antes de estar listos para los mercados principales.

    Actualidad sobre la gestión de la innovación